Hemos tenido un serio problema con unas filtraciones en el techo de la ermita, pero en cuanto se enteraron los rumanos,subió uno de ellos, Ionut, y lo solucionó en unas horas. Estas personas son una bendición para nosotros, ya que sin su ayuda sería muy difícil el mantenimiento de la ermita. Y todo pese a sus estrecheces económicas en estos tiempos de crisis, que nos obliga a apretarnos el cinturón,bueno, la correa a nosotros dos.
Rufo
